“Huele mal, pero no se sabe exactamente de dónde sale”: el juicio Pujol llega a su desenlace

Nacho Orovio, periodista de La Vanguardia, analiza la recta final del caso en la Audiencia Nacional, marcada por la debilidad de las pruebas concluyentes sobre corrupción y la sombra de la Operación Catalunya

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Autor: Marti Paola
Publicat el: 11 de maig de 2026

Más de diez años después de la confesión de Jordi Pujol sobre la fortuna oculta de su familia en Andorra, el juicio entra en su fase decisiva con una sensación difícil de ignorar: enormes consecuencias políticas, una década de sospechas… y muchas dificultades para demostrar judicialmente el origen corrupto del dinero investigado. Así lo resumió el periodista de La Vanguardia Ignacio Orovio durante su intervención en Claves del Día, donde describió un procedimiento que encara su desenlace entre movimientos opacos de dinero, acusaciones de guerra sucia policial y pocas pruebas concluyentes.

La Audiencia Nacional ha dejado ya definitivamente fuera de la causa al expresident Jordi Pujol tras acreditarse su deterioro cognitivo. Pero, según Orovio, el impacto práctico es limitado porque “el foco está básicamente sobre su hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, que es el centro de la acusación”. El periodista recordó que las peticiones de condena más graves recaen sobre él y que el desarrollo del juicio apenas cambiará en sus últimos días. Aun así, el simbolismo político continúa muy presente. “Es un poco las dos cosas”, explicó al valorar si el juicio aborda corrupción o el legado político del pujolismo. Los abogados del expresident, recordó, siempre defendieron que Pujol quería declarar para intentar “limpiar ese legado que quedó tan manchado” tras la confesión de 2014.

Sin embargo, la gran cuestión sigue siendo si la Fiscalía ha conseguido probar que detrás de las cuentas andorranas existía una trama de cobro de comisiones vinculadas al poder político. Y ahí Orovio fue especialmente claro. “La respuesta corta es no”, afirmó. Según explicó, durante el juicio sí han quedado acreditados movimientos de efectivo, traslados de dinero y operaciones bancarias opacas entre entidades andorranas. Pero el vínculo directo entre empresarios, adjudicaciones públicas y pagos a la familia Pujol sigue sin aparecer de forma concluyente. “Huele mal, pero el olor exactamente no se sabe de dónde sale”, resumió gráficamente. Para el periodista, esa frase define buena parte de la vista oral: abundan los indicios, pero no las pruebas definitivas de corrupción político-administrativa.

En paralelo, el juicio ha vuelto a abrir la puerta a uno de los episodios más controvertidos de los últimos años: la Operación Catalunya. Orovio recordó que el tribunal permitió declarar a antiguos mandos policiales relacionados con aquellas maniobras desarrolladas durante los años más tensos del procés. “Está bastante claro que al inicio de esta investigación hubo maniobras policiales que se pueden describir directamente como ilegales”, aseguró. El periodista recordó además la existencia de grabaciones entre responsables policiales españoles y directivos de la Banca Privada d’Andorra, donde presuntamente se produjeron presiones para obtener información bancaria de dirigentes independentistas. “La policía quería trapos sucios sí o sí”, afirmó.

Con la sentencia ya en el horizonte, el caso Pujol se encamina hacia un desenlace judicial incierto, aunque sus efectos políticos parecen irreversibles. Orovio considera que el proceso acabará siendo recordado tanto por las sospechas de corrupción alrededor de la familia como por el terremoto político que provocó en Catalunya. “Los efectos políticos han sido devastadores”, señaló, recordando que Convergència Democràtica de Catalunya acabó desapareciendo y que el caso erosionó profundamente el legado de Jordi Pujol. Más allá de lo que determine finalmente la Audiencia Nacional, el juicio deja ya una conclusión evidente: el pujolismo nunca volvió a ser el mismo desde aquella confesión sobre el dinero oculto en Andorra.

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