El jefe policial que investigó a los Pujol reconoce “animadversión” contra los acusados

El agente A.I. admite que la confesión del president Pujol fue un “hito importante” para que la investigación se activara

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Autor: Ignacio Ovorio
Publicat el: 25 de febrer de 2026

El jefe de la investigación policial de la causa Pujol, el agente A.I., número 89140, ha dicho al arrancar este miércoles el juicio que se sigue en la Audiencia Nacional que siente “animadversión personal” por algunos de los acusados.

Al inicio de la sesión, y tras la rutinaria advertencia del presidente del tribunal a cada testigo de su deber de decir la verdad y de preguntar si tiene relación de parentesco o interés a favor o en contra de los acusados, A.I. ha expresado sus sentimientos hacia los acusados, sin citar nombres, porque “se me acusó”…

Ha sido interrumpido por el magistrado, José Ricardo de Prada, alertándole que eso podía tener “consecuencias jurídicas” y que en todo caso y, en tanto que testigo, está obligado a decir la verdad.

Pese a todo, el agente, actualmente jefe de sección en una importante división policial, ha asegurado que “siempre he dicho la verdad” y por eso hoy iba a hacer lo mismo, más allá de sus simpatías.

En la sesión de la tarde, y a la vista de la repercusión causada por esas palabras, el ministerio fiscal le ha preguntado si realmente tenía animadversión. El agente ha dicho que en realidad “no”, que Jordi Pujol Ferrusola le “cae bien”. Fue este agente quien le trasladó a la prisión de Zuera cuando fue detenido en 2017, y Pujol agradece que le permitiera viajar sin esposas. 

El investigador policial asegura que Jordi Pujol Ferrusola le “cae bien” desde que tuvo que detenerle y trasladarle a la prisión de Zuera

El presidente del tribunal ha dicho que entendía esa animadversión como “un malestar”.

A.I. estuvo inicialmente imputado en la causa del pen drive que se aportó ilegalmente a esta investigación, que supuso la condena del entonces Director Adjunto Operativo de la policía, Eugenio Pino. Éste declaró este martes. 

En todo caso, el agente ha insistido en que su animadversión se dirige hacia algunos abogados defensores.

Al poco de que el ministerio fiscal iniciase su interrogatorio, por la mañana, el agente se ha encarado con el abogado Oriol Rusca, defensor de Mercè Gironès, ex esposa de Jordi Pujol Ferrusola: “¿Usted qué problema tiene conmigo?”, le ha espetado. Rusca se sienta a apenas dos metros del agente.

El agente se encara con un letrado defensor: “¿Usted qué problema tiene conmigo?”, le ha espetado 

“Me está haciendo comentarios…”. Rusca ha negado haberle dicho nada, pero ha pedido que se aclare “hacia quién siente animadversión”. La tensión se ha reproducido por la tarde entre ambos.

El agente ha sido interrogado durante cerca de siete horas por el ministerio fiscal y por la abogacía del estado respecto a cientos de operaciones básicamente de Jordi Pujol Ferrusola en sus treinta años de trabajo como consultor en sectores muy variados. Este jueves está citado al interrogatorio de los abogados defensores.

El agente ha explicado que dirigió la investigación por su experiencia previa como auditor, antes de entrar en el Cuerpo Nacional de Policía, y que se basó en la aplicación de los métodos policiales habituales para el blanqueo de capitales y sus antecedentes delitos de corrupción y en la persecución de ganancias injustificadas.

Las fuentes empleadas en la investigación fueron el registro mercantil, bases de datos similares de ámbito internacional, otras de libre acceso sobre sociedades en paraísos fiscales, fuentes notariales, los registros policiales “bajo autorización judicial”, documentación bancaria, auxilio judicial de otros países y hasta la Dirección General de Tráfico.

El policía que lideró la investigación dice que los Pujol actuaban con “unidad de caja” bajo la dirección del primogénito de la familia

El agente -que antes de entrar en el edificio judicial se hizo selfis- se ha ratificado en el contenido de los siete informes principales que sustentan la acusación contra los Pujol, a los que ha acusado de emplear durante años una “unidad de caja” en Andorra desde la que se distribuía dinero a los diferentes miembros de la familia.

La investigación, sostiene, desveló una trama de empresas que eran meras “instrumentales” que no aportaban valor. Existen en los 90.000 folios de investigación “infinitos ejemplos” de esa “unidad de caja”. La investigación sostiene que “muchas sociedades” creadas por el primogénito “solo existen sobre el papel” y su objetivo era canalizar dinero y moverlo de un país a otro, a menudo a través de paraísos fiscales. Y los fondos a menudo no se sabe “dónde acaban”.

La investigación sostiene que Jordi Pujol Ferrusola cobró de algunas sociedades sin que hubiera contraprestación alguna. En más de una ocasión, el agente expuso que si había un contrato o documento entre las partes, no apareció. “Yo no lo encontré”, respondió quizás en una docena de ocasiones.

Testigos previos han afirmado en jornadas anteriores que si de algunas operaciones no había contrato se debía a la confianza que tenían en Pujol Ferrusola, y que algunas de ellas se abonaban “a éxito”, es decir, si las operaciones fructificaban.

El agente A.I. ha admitido esta mañana que la confesión de Jordi Pujol i Soley fue un “hito desencadenante” para que la investigación se activara, en julio de 2014. Pero la investigación estaba en marcha, ha dicho A.I., que tenía la “convicción” de estar sobre una pista sólida.

La declaración de Victoria Álvarez, que cobró de los fondos reservados, fue clave para el inicio de la investigación

La inmediata regularización fiscal de los Pujol en julio de 2014 fue, ha añadido, “incompleta”. Sobre el legado del avi Florenci, las fechas de apertura de las cuentas “no cuadraban”, ha añadido, con lo que luego apareció en Andorra. Un hecho “relevante”, a su juicio, es que de la cuenta 63810 de Andbank era titular Jordi Pujol i Soley, aunque operaba con ella su hijo mayor, y allí hubo “unos 300 millones de pesetas”.

Para el agente, la familia Pujol, básicamente alrededor del primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, creó una estructura de sociedades en España y en el extranjero que eran meras “instrumentales” en negocios en el sector energético, inmobiliario o portuario, entre otros. También admitió que algunas de las inversiones fueron “reales”.

Numerosos testigos en la causa que fueron socios de Pujol Ferrusola defendieron las gestiones de éste en decenas de negocios.

Para la investigación, y en base al cruce de datos de la Agencia Tributaria, muchas de las empresas creadas por el principal acusado fueron sólo vehículos para “la transmisión de capitales”

El agente ha expuesto que en el desarrollo de la investigación fue clave la declaración de Victoria Álvarez, ex novia de Jordi Pujol Ferrusola, que entre finales de 2012 e inicios de 2013 expuso ante la policía primero (instada por la policía patriótica, de la que cobró fondos reservados) y ante el juez más tarde, que ella había visto cómo su entonces pareja transportaba dinero desde Andorra.

Esta causa estuvo latente unos 18 meses, hasta julio de 2014, y se activó después de que el president Pujol confesara que desde 1980 había tenido dinero en Andorra; esta confesión llegó después de que el diario El Mundo publicara el 7 de julio de 2014 información supuestamente bancaria que demostraba que Marta Ferrusola y cuatro de sus hijos tenían en Andorra más de tres millones de euros. Fue ese día cuando sus hijos trataron de regularizar los fondos que poseían en Andorra.

Un informe de inteligencia supuestamente elaborado por el comisario José Manuel Villarejo, de fecha 1 de julio de 2014, lleva los mismos datos bancarios que los publicados aquel día, aunque ese informe no trascendió hasta años después.

En su declaración de este martes, Villarejo señaló a su ex compañero Marcelino Martín-Blas, ex jefe de la Unidad de Asuntos Internos de la policía, como quién se encargó de obtener la información de Andorra. El que era jefe de ambos en la época de los hechos, el Director Adjunto Operativo, Eugenio Pino, dijo que el éxito que para la policía supuso la obtención de aquellos datos se lo atribuyeron “muchos”, pero no detalló quién realmente los obtuvo.

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